NO PERDIENDO EL HUMOR NI AÚN HACIÉNDOME MAYOR

Dedicado a l@s que se están comenzando a tomar el hacerse mayor como un castigo y no un proceso de la vida.

Hace unos días, entre adormecida y mi estado natural, el atontamiento (nadie es perfecto); me dirigí al espejo del baño a no sé bien qué mirar y con un gran suspiro me resigné a lo evidente, me estoy haciendo vieja.

Las “cosas” ya no están colocadas en su sitio, y el efecto de la gravedad habría de ser solo para mantenerme los pies en el suelo, y no realizar una transformación en mí cuerpo, que no me hace mucha gracia lucir en la playa; además de esos dolores de espalda aparecidos de la nada, en el momento justo qué puede haber algo interesante para hacer, más el aumento de dioptrías… en breve leeré libros con lupa.Y a pesar de comenzar a ponerme antiarrugas entre otras… llegue a una iluminadora conclusión, ¡cómo me lo pase de niña delante de la caja tonta!, así que me quiten lo bailao.
Os acordáis de las lagrimas soltadas con Heidi, los nervios pasados con Mazinger Z; la manía que le tenías al malo de la vuelta al mundo de Willy Fog, Baner y Flapy, Ulises y su robot Nono; y como no, Erase una vez el cuerpo humano, con aquellos simpáticos glóbulos rojos, que en alguna ocasión se me había pasado por la cabeza hacerme un cortecito para saludarlos, y reclamarles trabajar con más ganas en la clase de gimnasia, para llevarme más oxigeno a los pulmones.

¿Y Popeye?, siempre adivinaba que sobre las 19:30 aparecería o… más bien porque justo antes se ponía la pantalla de la tele en negro, eso sí aunque me encantaban esos dibujos no consiguieron hacerme comer espinacas ni entonces, ni ahora. O tal vez por eso triunfo tan pronto McDonald’s, con el amigo que tenía Popeye siempre comiendo hamburguesas, en ese pan redondo que no había visto en mi vida, excepto la de medio, la de cuarto, o la de Viena, y cuando  vi por primera vez en el cartel publicitario, y encima con la oferta “hamburguesa ,patatas y refresco por cien pesetas”,— ¡60 céntimos de euro!– ahora con eso no te llega ni para las patatas, ni para la barra de cuarto, dije -¡ Dios existe!,pero juraría que no es un payaso llamado Ronald.

En definitiva, qué tiempos aquellos, los dibujos, los tres meses de vacaciones en verano, las de navidad, semana santa…Y ahora encima que me tengo que poner antiarrugas, tomarme las galletas de fibra, beber mucha agua para que el riñón me vaya bien, hacer mucho ejercicio, trabajar un montón de horas, cuidar de la casa, pagar la hipoteca, el gimnasio, el antiarrugas, las galletas con fibra, o el L, Casei, bla, bla… que según dicen cambia la vida; has de dar las gracias porque te dan 28 días de vacaciones, después de trabajar 12 horas diarias por un ínfimo sueldo.

Quién pudiera por un ratito volver a ser niño. Y como vuelva a oír a alguno de los hijos de mis amigos quejarse porque las vacaciones han sido muy cortas, como vieja harpía me lo guardaré y ya se lo recordaré cuando tengan que empezar a trabajar y les diré je, je.😛

Y vosotros ¿qué recordáis de cuando erais pequeños? ¿Qué dibujos os gustaron más?

 

 

2 thoughts on “NO PERDIENDO EL HUMOR NI AÚN HACIÉNDOME MAYOR

    1. Pues es verdad yo ya no me acordaba, ahora ni rombos ni nada, ponen que si es para tal edad, ¡ay! con la de programas de cotilleos que más que rombos tendrian que llevar X gracias por tu comentario narmoisil😛

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